| Carlos Miguel Fernández Recio
No es de extrañar que los no iniciados en esto de los toros anden un poco desorientados con tantas idas y venidas. Incluso para los propios aficionados es difícil discernir quién está retirado, quién está en activo para torear unas cuantas corridas y matar el gusanillo, y quién simplemente porque no tiene otra cosa mejor que hacer.
La historia del toreo está repleta de famosas retiradas y reapariciones que conllevan un sinfín de preguntas que solamente el tiempo se encarga de responder. Toreros que anuncian su retirada a bombo y platillo, y que sólo unos meses después deciden reaparecer.
Esta temporada no ha sido una excepción y, por ello, afrontamos una temporada cargada de sonadas reapariciones: Francisco Ruiz Miguel, Jesulín de Ubrique y José Ortega Cano.
Ruiz Miguel
El célebre torero que otrora acuñase el término “alimaña” para referirse al toro difícil de Victorino, hizo pública su intención de reaparecer en la temporada de 2001 para matar la camada completa de Victorino Martín. Ruiz Miguel comenzó a mascullar esta decisión a raíz de su triunfal reaparición el pasado mes de agosto en la plaza de Illumbe ( San Sebastián). Su apoderado Pepe Luis Segura acaba de confirmar que se encuentran en plena fase de negociación con las diferentes empresas y cadenas de televisión.
Ortega Cano
El caso de Ortega Cano es totalmente distinto al de Ruiz Miguel. Su retirada no ha sido todo lo placentera y relajada que el diestro cartagenero habría podido imaginar. Envuelto en una inagotable fuente de escándalos que para el mundo del colorín constituye la familia Jurado, Ortega Cano parece que vuelve a los ruedos en busca de la paz y el sosiego personal. En lo que respecta al plano profesional, Ortega Cano parecía un torero que ya había dicho su última palabra como matador en activo, sin embargo el veterano torero no comparte esta opinión y promete rememorar antiguos éxitos en esta nueva etapa.
Jesulín de Ubrique
El caso de Jesulín es un tanto atípico en todos los sentidos. Hace ahora dos temporadas, Jesulín anunciaba su retirada aunque todo apuntaba a un periodo de desgana por parte de todos: torero, empresas y públicos. Jesulín de Ubrique ha sido y es uno de los profesionales del toreo que más se prolifera en los medios de comunicación, dada la versatilidad del personaje. En ocasiones, esto le ha convertido en objetivo fácil para la prensa del corazón, que veía en él a un personaje de inusitada repercusión en el gran público. Jesulín es aún muy joven. A sus 27 años, se encuentra en plenitud de facultades físicas y como ocurriera en otros muchos casos, podríamos ver a un torero más pausado y maduro, beneficiado por este parón temporal.
Manuel Benítez El Cordobés
Manuel Benítez es un caso aparte. El de Córdoba hace ya un par décadas que no tiene nada nuevo que aportar al toreo. Sus reapariciones responden únicamente a los intereses económicos que rodean algunas de las empresas de las plazas más turísticas de España. Desde hace algunos años, nos tortura con su decisión de vuelta a los ruedos y con el consiguiente reportaje en el Hola de “El Pelos” en el gimnasio, en una fiesta o en una plaza de tientas; mostrándonos lo ágil que está a sus 60, 70 o los que sean.
En definitiva, toda esta situación reaviva el discurso del torero que no sabe vivir en el retiro: sin aplausos, sin el miedo y sin la presión de la responsabilidad. Son dos estilos de vida totalmente opuestos y quizás, visto lo visto, incompatibles...
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