| Planetatoro
Los brindis suelen ser dedicatorias especiales
con las que los toreros pretenden honrar a algunas
personas. Sin embargo, esto no significa que
algunos de ellos rocen el absurdo y terminen
resultando graciosos.
Este es el caso de un joven novillero que fue
a torear a Murcia y, para la ocasión,
se había preparado un bonito brindis
con el que halagar a la citada población
y a su afición. Por el contrario, el
destino le tenía preparada una desagradable
sorpresa y la condición de su novillo
resultó muy difícil y ello contribuyó
a que el joven e inexperto torero perdiera los
papeles.
Cuando el joven diestro tomó los trastos
para iniciar la faena, se dirigió al
presidente y le dedicó el siguiente brindis:
Señor presidente, tengo el gusto
de brindar la muerte de este toro a usía,
a Murcia y ...a los murciélagos
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