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LETRAS DE TORERO DE FRESA Y ORO
Simón Casas
Marineros del ruedo
Reflexiones de Maestro
Marineros del ruedo
Simón Casas
Empresario, apoderado y matador de toros

Me fascinan los marineros que cruzan los océanos en solitario. Conozco a alguno de ellos. A veces hemos hablado del toreo y todos me han dicho lo mismo: “de no haber sido marinero, me hubiera gustado ser torero”. Lo curioso es que ninguno de mis amigos toreros ( y los he conocido a casi todos en estos últimos treinta años) me han declarado que les hubiera gustado ser marinero.

Deber ser un problema de perspectivas o de percepción del horizonte, o quizás de una personal percepción de la soledad. La soledad del torero se encierra en el redondel, en el círculo rojo de la barrera. La del marinero tiene un más allá, más allá de las olas, en el horizonte. Pero allí, en ese horizonte, no hay burladero, no hay ninguna salida o refugio donde esconderse. En el círculo rojo sí que hay burladeros- del verbo burlar- para burlarse de la muerte. Quizás los marineros sean más sinceros y realicen faenas perfectas. Ellos también torean la muerte, con horizonte, pero sin burladeros. Además los marineros tienen tiempo, mucho tiempo para pensar en todo esto. En los toreros...domar el viento, templar la dinámica de los desplazamientos, vivir en constante relación de fuerza con diabólicos poderes, el barco, el toro..velas y muletas planchadas...movimientos, indomables movimientos...extraño estado de dulzura del ser vencido. Cosas de toreros y marineros.

Me acuerdo de la primera ve que toreé una becerra, tenía 12 años. Gocé cuando sentí su masa muscular enrollarse en mi joven cuerpo. Me cogió, me pisó, me desmayé. Aquel día me parece que tuve un sueño extraño. Un adolescente se acercaba a un poeta y le preguntaba:

-¿En qué polo se encuentra el alma?
-No tengo brújula. Le contestó cínicamente el poeta.

Frustrado, el romántico adolescente se fue caminando durante largo tiempo hasta llegar a un puerto donde, al tropezarse con un marinero, le planteó la misma pregunta:

-¿ En qué polo se encuentra el alma?
-Ponte delante de un toro, sé torero y encontrarás el alma. Le contestó el marinero.
Creo recordar que mi sueño terminó con la imagen de ese joven a bordo de un barco, agarrado al cabo de una vela hinchada por el viento, como el vientre de una mujer preñada.

Cuando abrí los ojos, encontré a dos mujeres que me miraban y me mimaban, eran enfermeras, pero con suerte yo no tenía nada.

Así me imagino a Juan Belmonte adolescente: romántico, poeta y marinero. Por eso consiguió ser el torero más importante de todos los tiempos, por eso pudo parar el movimiento de su cuerpo. Se quedó quieto, y jugando solamente con su vela roja, la muleta, pudo embarcar los toros en largos y lentos viajes hacia inalcanzables horizontes más allá de la muerte, lejos, muy lejos, hacia donde se encuentra el alma.

Belmonte fue torero, pero tuvo que suicidarse para poder seguir navegando. Son brújula, como el poeta...Más tarde llegó Manolete. Cuentan que un día, en el patio de una finca ganadera donde secaba una sábana tendida en una cuerda entre dos palos, apareció una vaca que se había escapado de un cercado. La vaca enfurecida se arrancó sobre la sábana movida por el viento, se enceló con ella pegándole cornadas, pero sin coger nunca los palos que sostenían la cuerda. Manolete, que entonces empezaba su carrera , vio aquella escena y pensativo dijo: “ siempre seré un palo”. Y así de quieto se quedó durante centenares de corridas, jugándose la vida, hasta perderla. Por eso fue Manolete el otro faro del toreo, porque no se movía. Domar los movimientos, los indomables movimientos...sueño de torero y de marinero.

Por eso amo la tauromaquia, por ser los toreros poetas. Silenciosos. Como los marineros cuando cruzan los océanos. Solitarios. Como los hombres frente a la muerte. Asustados.