| Carlos
Miguel Fernández Recio
No sé porqué nos empeñamos en buscar los
tres pies al gato...Lo que sucedió el viernes
en Jaen es simplemente algo intrínseco
a la fiesta de toros. Estamos de acuerdo en
que las circunstancias fueron extraordinarias
por la lluvia, por el estado del piso de plaza
y, sobre todo, por el aspecto casi apocalíptico
del cielo jienense en el momento de comenzar
el paseo. Pero el toro del destino es
caprichoso y hasta juguetón...la historia lo
sabe.
Recuerdo, hace ya algunos años, la gravísima
cogida de Julio Campano en Las Navas
del Marqués, su pueblo. Yo estaba casualmente
presente aquella tarde en la plaza, pues toreaba
mi casi hermano José Ortega. Al
entrar a matar, el robusto novillero quedó literalmente
colgado del pitón por el muslo, girando y girando
sobre el mismo, denotando la máxima gravedad
de la cogida. Cuando Julito cayó sobre
la arena, ya llevaba toda la taleguilla empapada
de sangre. Su hermano Luis Miguel fue
uno de los primeros en llegar hasta él.
Su mano no abarcaba a taponar la impresionante
hemorragia que manaba de la herida y el rostro
de Julio Campano era de sobrecogimiento
y contención, en un intento por detener aquel
grotesco chorro de sangre. En los tendidos,
familiares y amigos lloraban y se abrazaban.
La impresión general era unánime: a Avila
no llegaba.
Con el toro muerto y Julito camino de
Avila, Luis Miguel Campano irrumpió
de nuevo en el ruedo y se dirigió con las manos
llenas de sangre al presidente de la novillada,
alcalde de Las Navas del Marqués, y le
increpó:
¡¡¡Esto es lo que pasa por no afeitar los
novillos...ayer para las figuras sí ...y hoy
para los del pueblo no...me cagüen la put....!!!
Una mujer detrás de mi localidad, lloraba e
insultaba al edil que, en mi opinión, buscaba
con la mirada a la guardia civil temiéndose
un linchamiento popular. Sin embargo, un hombre
de unos sesenta años, con aspecto curtido y
de buen aficionado, volvióse hacia la
señora y con el sosiego de la experiencia, en
medio de aquel duelo colectivo, exclamó:
Señora, estas cosas pasan en los toros...
Julito llegó felizmente a Avila,
no sin pocos contratiempos....pero esa es otra
historia. En aquel entonces, Luis Miguel
Campano demandaba otro trato para con los
novilleros que debían estoquear aquel corridón
de toros que llevaron a Las Navas, ya
que el día anterior habían estado las figuras
novilleriles del momento y la presentación de
las novilladas no tenían nada que ver. Sin embargo,
yo me preguntaba si ellos no habían visto la
novillada previamente en el campo y, sabiendo
cómo venía, no habían aceptado acudir en esas
condiciones. Por lo tanto, la protesta no estaba
justificada.
Juan Mora es un torero con experiencia,
curtido en bastantes batallas. Ha dejado de
contar en varias ocasiones y ha tenido casta
y calidad como para cambiar eso. Por ello, aunque
la tarde no era propicia para el toreo, sí que
era apetecible la presencia de las cámaras de
televisión en el festejo y la oportunidad de
rematar la temporada con un pellizquito.
¡Cuidado que no tildo a nadie de pesetero,
eh! Lo entiendo y lo respeto.
¿ Cuántas veces se ha tirado pa´lante
en estas situaciones y nada ha sucedido? ¿ Y
si en vez de que se abrieran los cielos y descargase
el diluvio universal sobre Jaen, hubiera
escampado y salido el sol? Por ello, sus primeras
declaraciones han sido para descargar de responsabilidades
a todo el mundo y asumir las suyas. Juan
también le hubiese dicho a la señora...estas
cosas pasan en los toros.
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