| Carlos
Miguel Fernández Recio
A principios de temporada escribíamos acerca
de la vuelta de Jesulín de Ubrique a
los ruedos...y vertíamos tinta sobre lo divino
y lo humano de este, torero para unos; personaje
para otros. Su reaparición despertaba todo tipo
de dudas, incógnitas e, incluso, inquietudes
en la afición.
Sin embargo, comenzaron las grandes ferias
y Jesulín fue pasando por ellas, con
más pena que gloria, si bien se apreciaba un
deseo de cambio en el ánimo del torero por dejar
atrás las excentricidades y frivolidades que
otrora le proporcionaran gran fama.
Jesulín ha realizado una temporada, en mi
opinión, discreta: buena en cuanto al número
de actuaciones pero discreta en lo artístico.
Ahora bien, creo que debemos detenernos en el
drama humano que este hombre ha vivido en los
últimos dos meses y que a punto ha estado de
costarle la vida.
Escuchando el otro día las entrevistas que
nuestros compañeros radiofónicos de los domingos
realizaban, se pudo comprobar que estábamos
escuchando las reflexiones de alguien que ha
visto el abismo desde muy arriba y estando
a punto de precipitarse por él.
Las palabras de Jesulín describiendo
los momentos que pasó debajo de ese todo terreno,
sonaban pausadas, de memoria, viniendo de una
persona, que no precisamente se caracteriza
por su riqueza de vocabulario, pero que no obstante
encontraba en cada momento la palabra justa
con la que transmitir las sensaciones vividas.
El trance ha sido muy gordo, más de lo que
ninguno pudimos imaginar en un primer momento.
La vida del torero corrió grave peligro en los
primeros instantes pero, una vez superados esos
primeros momentos, la intervención quirúrgica
a la que fue sometido en la médula, era no solamente
arriesgada sino también muy delicada.
El testimonio de Jesulín denota la madurez
de quien, aun habiendo reflexionado en otras
ocasiones para salir de una situación difícil,
sabe que esta experiencia va a marcar su vida.
Habrá un antes y un después en la vida del de
Ubrique.
Ahora llegan los meses duros de rehabilitación
para recuperar al torero. El protagonista ya
ha dejado entrever sus deseos de torear lo antes
posible y hacer realidad los sueños que no hace
mucho le parecían imposibles desde la horizontalidad
de una cama de hospital. Suerte...
|