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LETRAS DE TORERO DE FRESA Y ORO
Opinión
Desde el abismo
Sin noticias de Dios...
Toreroman
Señora, estas cosas pasan en los toros...
Tú solo, sólo tú, sólo yo...
En la génesis de la torería
Palabras de adiós
Se va Martín Recio...¡casi ná!
Semana de dolor
La revolución de los modestos
¡ A Madrid que vaya...Rita La cantaora !
Forjado de hierro
El Elegido
Madrid de noche
Sabores de otra época
Cosas que cambian
La vida no es una tómbola
El regreso de Aparicio
Andares de oro
Calentando motores
Estrategias
Toros a ritmo de módem
Desde el abismo
Carlos Miguel Fernández Recio

A principios de temporada escribíamos acerca de la vuelta de Jesulín de Ubrique a los ruedos...y vertíamos tinta sobre lo divino y lo humano de este, torero para unos; personaje para otros. Su reaparición despertaba todo tipo de dudas, incógnitas e, incluso, inquietudes en la afición.

Sin embargo, comenzaron las grandes ferias y Jesulín fue pasando por ellas, con más pena que gloria, si bien se apreciaba un deseo de cambio en el ánimo del torero por dejar atrás las excentricidades y frivolidades que otrora le proporcionaran gran fama.

Jesulín ha realizado una temporada, en mi opinión, discreta: buena en cuanto al número de actuaciones pero discreta en lo artístico. Ahora bien, creo que debemos detenernos en el drama humano que este hombre ha vivido en los últimos dos meses y que a punto ha estado de costarle la vida.

Escuchando el otro día las entrevistas que nuestros compañeros radiofónicos de los domingos realizaban, se pudo comprobar que estábamos escuchando las reflexiones de alguien que ha visto el abismo desde muy arriba y estando a punto de precipitarse por él.

Las palabras de Jesulín describiendo los momentos que pasó debajo de ese todo terreno, sonaban pausadas, de memoria, viniendo de una persona, que no precisamente se caracteriza por su riqueza de vocabulario, pero que no obstante encontraba en cada momento la palabra justa con la que transmitir las sensaciones vividas.

El trance ha sido muy gordo, más de lo que ninguno pudimos imaginar en un primer momento. La vida del torero corrió grave peligro en los primeros instantes pero, una vez superados esos primeros momentos, la intervención quirúrgica a la que fue sometido en la médula, era no solamente arriesgada sino también muy delicada.

El testimonio de Jesulín denota la madurez de quien, aun habiendo reflexionado en otras ocasiones para salir de una situación difícil, sabe que esta experiencia va a marcar su vida. Habrá un antes y un después en la vida del de Ubrique.

Ahora llegan los meses duros de rehabilitación para recuperar al torero. El protagonista ya ha dejado entrever sus deseos de torear lo antes posible y hacer realidad los sueños que no hace mucho le parecían imposibles desde la horizontalidad de una cama de hospital. Suerte...