| Carlos
Miguel Fernández Recio
Me sorprende que numerosos compañeros se rasguen
las vestiduras ante los problemas que la empresa
de Madrid, Toresma 2, se está encontrando
para confeccionar los carteles de la feria
de Otoño de Madrid. Desde que mi joven mente
de aficionado recuerda, ésta ha sido siempre
la tónica.
La feria de Otoño se celebra en unas
fechas en las que el pescao de la temporada
está prácticamente vendido, y eso sin contar
con las connotaciones que acudir a Madrid
implica. Los tiempos han cambiado, no necesariamente
para mejor, pero han cambiado. Las temporadas
se suceden teniendo el 80 % de los carteles
cerrados cuando la feria de San Isidro
echa a andar. Eso supone una repetición en la
base de los carteles feriales del resto de la
temporada, que conlleva una serie de efectos
secundarios ( dolores de barriga, siestas
interminables, urticaria...) para cuando uno
alcanza los meses otoñales y se le anuncia un
cartel con ciertos toreros en él.
Esta situación ha llevado a un buen número
de toreros a acomodarse en el seno del escalafón
y limitarse simplemente a cumplir los contratos,
arriesgando únicamente cuando las cosas se ven
muy claras.
Siempre he escuchado comentar que la feria
de Otoño quita más que da...y puede que
sea cierto. Los carteles de las ferias restantes
están totalmente cerrados y únicamente sirve
para reafirmar los buenos momentos, los gestos
puntuales o certificar despedidas. Eso, al menos,
en lo que se refiere a las figuras. El principal
motivo para que una figura acuda a Madrid
en determinadas fechas es, aparte de la ambición
profesional que lo suele ser en contadas ocasiones,
aumentar su cotización.
Y lo cierto es que Otoño no es la mejor de
las oportunidades para hacerlo ya que aunque
la apuesta saliese bien, todo debería ser refrendado
en los comienzos de la siguiente campaña.
Recientes están todavía los casos de Enrique
Ponce ( encerrándose con seis toros), Víctor
Puerto o los mismísimos Miguel Abellán
y El Califa, en el mano a mano del pasado
año. Todos ellos, y muchos más, son los ejemplos
de toreros que han acudido a la feria de
Otoño con el máximo cartel y que han salido
escaldados y con muy diferentes consecuencias
para el devenir de sus carreras.
Lógicamente, en el caso de toreros que están
por romper o los acomodados en las posiciones
de privilegio, por encima del bien y del
mal, en el escalafón; lo mismo les da que
les da lo mismo. Para unos, es un peldaño más
a escalar en la larga escalera de posiciones,
para los otros, una oportunidad de engrosar
sus cuentas bancarias.
Por todo ello, no me sorprende en absoluto
que en esta edición la empresa se haya encontrado
con los ya habituales problemas de confección
de esta feria. Y, sinceramente, si las principales
figuras ante el ofrecimiento contestan que a
Madrid vaya Rita...yo lo entiendo, aunque
no lo comparta.
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