| Carlos
Miguel Fernández Recio
Casi todas las temporadas a estas alturas
arrojan una serie de nombres que reciben el
calificativo de revelación. Son los toreros
que, aun yendo de tapados, terminan la temporada
habiéndose hecho un hueco en las conversaciones
de los aficionados, que no es lo mismo que gran
público.
Sin embargo, me da la impresión que esta temporada
ha sido especialmente prolífica en este sentido.
Una selecta baraja de toreros, unos nuevos y
otros en claras vías de recuperación, elevan
el espíritu de este final de temporada y auguran
cambios para la temporada que viene.
Mariano Jiménez es uno de esos toreros
que, a pesar de gozar de gran cartel e incluso
proclamarse triunfador de San Isidro en sus
comienzos como matador de toros, un día se le
apagó la ilusión y decidió tomarse un tiempo
para reflexionar. Ha acudido durante el verano
a Madrid en busca de esa tabla de salvación,
que parece haber encontrado en la monumental
madrileña. Anunciado en la próxima feria
de Otoño, constituye una de las sorpresas
de este final de temporada.
Junto al toledano, cabe destacar la temporada
de Alfonso Romero, otro de los toreros
que ha destacado de mitad de la temporada para
acá y que, tras confirmar su alternativa en
Madrid a mediados de junio, parece haber
remontado el vuelo en este final de temporada,
llegando incluso a cortar un rabo en la actual
feria de Murcia, su tierra natal.
De Luis Miguel Encabo, poco hay que
decir, ya que continúa la línea ascendente mostrada
en anteriores temporadas; si bien, en esta temporada,
algunos empresarios se han decidido a abrirle
las puertas de algunas ferias lejos de la capital.
Herido el pasado domingo, esperamos poder verle
en Otoño en Madrid.
Antonio Ferrera es otro de los nombres
que comienzan a gozar de las atenciones de la
afición. Torero hecho en Francia, con
los hierros más duros, que ha persistido tenazmente
en su intento de abrirse paso en el escalafón
y que ahora parece que comienza a cosechar frutos,
traducidos en contratos y atención de los medios.
Tampoco podemos olvidar a Gómez Escorial,
quien contra viento y marea, ha conseguido acortar
el plazo de recuperación ofrecido por los médicos
hasta conseguir reaparecer en la presente temporada.
Otro claro ejemplo de afición e ilusión que
debe gozar de oportunidades, y digo oportunidades,
en la próxima temporada.
El caso de Rafael de Julia es, sin
duda, el más llamativo al proclamarse triunfador
de la feria de San Isidro. Por mis noticias,
salvando la corrida de Barcelona, parece
que su evolución está siendo muy positiva en
todos los sentidos y debería reflejarse en su
próxima comparecencia venteña. No obstante,
su triunfo en Madrid no abrió las puertas
de los despachos como en otras ocasiones, pues
hasta finales del mes de julio no comenzó a
torear con asiduidad.
No son estos los únicos casos, pero sí los
más significativos, habría que hablar también
de Manolo Sánchez, Fernando Robleño,
Vilches...que, si este entramado taurino
tuviese algo de lógica, deberían contar con
más contratos.
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