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Carlos
Miguel Fernández Recio
Tras unos comienzos en los que la explotación
de los festejos taurinos estuvo en diferentes
manos, el privilegio es concedido a perpetuidad
al Hospital de Valencia en 1739. El enclave
elegido para la colocación de la plaza varió
en diferentes ocasiones debido a la oposición
del ayuntamiento con respecto a algunos de ellos.
Y así, la plaza se instaló en las plazas del
Mercado y de Santo Domingo, pasando por el llano
de la Zayda y el del Real, entre otros. A la
vista de estos problemas de ubicación, se construyó
una primera plaza de mampostería en un terreno
perteneciente al Hospital, fuera de la puerta
Ruzafa. Esta primera plaza hubo de ser derruida
con la guerra de la Independencia como medida
para la defensa de la ciudad.
Tras la guerra, el Hospital de Valencia volvió
a levantar plazas de madera desmontables en
la plaza de la Aduana y fuera de la puerta de
Cuarte. Así se continuó la fiesta de toros en
Valencia hasta 1850 cuando el gobernador de
Valencia, Melchor Ordóñez, aficionado taurino
reconocido y autor del primer reglamento de
toros, quien prohibió la celebración de festejos
en plazas de madera por no reunir los requisitos
de seguridad, y abogó por el proyecto de edificación
de una plaza de obra de fábrica.
En 1851 se celebran las corridas en una nueva
plaza provisional, erigida frente a la puerta
Ruzafa, y su rotundo éxito económico alentó
a la Junta del Hospital para acometer el soñado
proyecto de la plaza permanente. Sin embargo,
el cólera, la revolución política de 1854 y
los efectos de las leyes de desamortización
en los bienes del Hospital, dificultaron la
realización final del proyecto.
En el año 1857 la Junta se dirigió al público,
pidiéndole que suscribiese acciones representadas
por una cantidad proporcionada de localidades
de preferencia. Los resultados fueron sorprendentes
y la construcción comenzó entre las puertas
de Ruzafa y San Vicente. A finales de 1860,
Valencia tenía plaza de toros permanente.
El proyecto fue obra del arquitecto Sebastián
Monleón y la plaza es un polígono de 48 lados
con un redondel de 52 metros de diámetro. La
decoración exterior de la plaza es de un orden
dórico sencillo compuesta por cuatro órdenes
de pórticos colocados unos sobre otros. Los
arcos de éstos son rebajados en el piso bajo
y semicirculares en los tres restantes.
Los materiales empleados fueron ladrillos
granulados, unidos con cal y arena; piedra labrada
y muros de mampuestos. La capacidad total de
la plaza, sin contar la meseta del toril y los
palcos de las autoridades, es de 16.851 espectadores.
Valencia tiene una plaza de toros excelente,
y la categoría de los festejos allí celebrados
así lo demuestran.
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