Juan Estébanez Garrido
La afición a los toros les viene a los caleños casi desde el momento de la fundación de esta ciudad colombiana, allá por el año 1536. En torno a 1560 ya se realizan las primeras fiestas en las plazas de la villa, si bien el progreso es más lento que en otras ciudades, como Bogotá, por ejemplo. Pero con el transcurso del tiempo, la Fiesta se iría consolidando hasta llegar al año 1957 en el que, con la inauguración de la Plaza de Toros situada en el sector de Cañaveralejo, cobra una importancia inusitada gracias a la instauración de la Feria de la Caña de Azúcar, la más afamada de Colombia.
Cali ostenta la pujanza taurina en Colombia. Las dificultades económicas y políticas por las que atraviesa el país no han impedido que la prestigiosa feria caleña, celebrada entre diciembre y enero, pierda cartel. De hecho, un buen puñado de acreditados diestros españoles como Miguel Abellán, Víctor Puerto, El Cordobés o el francés Juan Bautista, compartirán protagonismo con toreros colombianos como Paco Perlaza o Nelson Segura esta temporada. Es cierto que se ha tenido que renunciar a una serie de corridas nocturnas que en años pasados daban más lustre al ruedo colombiano, pero el fervor taurino continúa vivo.
Tras un largo periplo en el que Cali vio nacer y desaparecer una serie de plazas, finalmente se construye la de Cañaveralejo que convertiría a Cali en una de las ciudades taurinas más importantes de Hispanoamérica. La actual plaza es una impresionante construcción en forma de embudo obra de Julián Guerrero Borrero y Jaime Camacho. Se inauguró el 28 de diciembre de 1957 con toros de Clara Sierra y la actuación de Joselillo de Colombia, Joaquín Bernardó y Gregorio Sánchez. Fue Bernardó el primero en cortar una oreja, - a su primer toro -, en este coso.
La plaza tiene una capacidad para casi 17.000 espectadores. Su espectacular construcción en hormigón armado cuenta con unos magníficos corrales donde se puede albergar hasta 10 encierros diferentes. Al hilo de la plaza de toros ha surgido la Fundación Plaza de Toros de Cali que desarrolla una fuerte actividad social y que también ha posibilitado la creación de una importante escuela taurina para jóvenes valores.
Hasta la construcción de la actual plaza, Cali se nutría de espectáculos festivos y demasiado silvestres, - toro de fuego, enjalmado-; y la organización de eventos taurinos era precipitada y poco racional. Desde 1957 hasta ahora, - pese a la turbulenta situación política -, Cali se ha convertido en ejemplo de cómo debe evolucionar la Fiesta.
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